| Recetas de Ensaladas, Recetas Vegetarianas y Utensilios de Cocina en El Gran Chef

Diciembre 17, 2007

Una visión personal de la partida de Russo de Boca

fgger.JPG

Es un clásico en el fútbol —y en el fútbol argentino mucho más aún— que el que pague los platos rotos por unos malos resultados o por una mezcla de descreimiento, falta de carisma o simplemente mala suerte, sea el entrenador del equipo, cabeza pública de la institución y mandamás dentro del ámbito deportivo, pero que muchas veces cae a causa de injusticias.

Eso fue lo que le pasó a Miguel Ángel Russo al mando de , quien tras el resultado adverso ante el Milan en el Mundial de Clubes de la FIFA 2007 se vio forzado a dejar el cargo del club tras un año, se quiera o no, positivo.

Russo le dio a Boca la Copa Libertadores de este año, torneo que desde la era Bianchi se volvió un clásico en la institución, y que por eso desluce lo que significa la consecución de semejante título. Si bien Boca no salió campeón ni del Clausura ni del Apertura, no fue un mal año para la institución, pues hay que reconocer que la Libertadores no es ningún mérito desestimable.

Incluso si evaluamos el desempeño de los xeneizes en el mundialito, donde llegaron a la final y perdieron contra uno de los clubes más grandes del mundo (y no me vengan a decir que Boca es más grande que el Milan porque eso es pecar de ciego), podemos ver que Russo planteó mal la final, pero que a lo largo del campeonato no logró malos resultados.

16104_news.jpgDe todos modos en los clubes importantes existe una constante: el hambre. La voracidad de títulos lleva muchas veces a cometer injusticias con entrenadores de buen nivel como Russo, quien había tomado a un equipo muy mal dirigido por LaVolpe, muy pobre en plantel y con jugadores que en su momento habían sido ídolos, pero que ya cumplieron su ciclo (caso Ibarra).

Más allá de este panorama negro, Russo dejó la impresión de haber estado gestando algo en Boca, ilusión que fue injustamente abortada por la directiva de Boca, directiva especializada en no creer en los técnicos (al no ser en Bianchi), y que evaluó a medias la gestión de Russo en el club.

Boca espera por el “mellizo” Barros Schelotto para que termine su carrera en el club y por el “virrey” Bianchi para que le devuelva la final del mundial del próximo año. Una reminiscencia de tiempos pasados que olvida que los contextos cambian, y que Bianchi no es el mismo, y que el “melli” está veterano. Es una lástima que Boca se maneje así.


2 Comentarios

  1. […] Bianchi es toda una institución en Boca, y tras la salida de Miguel Ángel Russo del cuerpo técnico del club se ha convertido en uno de los nombres manejados para la sustitución […]

  2. […] un periplo de especulación alrededor de quién iba a sustituir al (injustamente para mí) saliente Miguel Ángel Russo, Pedro Pompilio, prsidente de Boca, presentó a Ischia en el Salón […]

Dejar un Comentario